La primera (y la mejor)

Siempre he guardado cariño por la figura de Morelos. Junto con Hidalgo –con todas las contradicciones que la condición humana acarrea— he visto en ambos una doble vertiente que nos interesa explorar en este y el próximo número de El Observador: el amor a la Patria junto con la religión católica. Continuar leyendo

Carta a un católico avergonzado

Estimado amigo: como tú, yo también he quedado estupefacto con el informe de Pensilvania, con la conducta del ex cardenal McCarrick, con la protección de obispos a pederastas, con el abuso a jóvenes seminaristas y, si mucho me apuras, me he quedado atónito con la carta del arzobispo Viganò, en la que pide, ni más ni menos, la renuncia del Papa por no hacer nada para parar la crisis de homosexualidad que, según Viganò, recorre la Iglesia, sobre todo en Estados Unidos. Continuar leyendo

¿Quiénes somos?

En su célebre texto Visión de los vencidos, don Miguel León-Portilla nos hizo llegar las palabras, el aliento de quienes en agosto de 1521 vieron caer la ciudad de Tenochtitlan. Y con ella, la cultura dominante en el centro de lo que ahora es México.

Se trata de una visión traumática, desgarradora. Lo que había sido esplendor era ruina. Y lo que causaba orgullo, era fuente de infinita tristeza. Continuar leyendo

Las Casas, hoy

Fray Bartolomé de las Casas sostuvo en su última voluntad y en su testamento que Dios lo había escogido para defender a los indios de las injusticias de “nosotros los españoles” y que España iba a pagar, largamente, por las atrocidades cometidas durante la conquista y en los años subsecuentes.

David Brading dice, con conocimiento de causa, que Fray Bartolomé era más un profeta que un apóstol.  Muy poco tiempo estuvo en Chiapas, no aprendió lengua indígena alguna, lejano era su aprecio por los primeros misioneros franciscanos, especialmente por Motolinia y sus hermanos. Continuar leyendo

Veintitrés años

El ejemplar que tiene en sus manos representa el inicio del año 24 de El Observador.  Dios ha sido espléndido con los que trabajamos en esta empresa laical al servicio de la comunidad católica de México.  Y, poco a poco, del mundo de habla hispana.

Nuestra directora general adjunta, Maité Urquiza, un servidor y todos los que formamos parte de esta familia editorial, solamente tenemos en nuestro corazón una palabra para Dios y para ustedes: gracias.  Continuar leyendo

Aprender de nuestra historia

Tener un sueño situado en el pasado –dicen los psicólogos— puede indicar la existencia de algo que quiere salir a la superficie de la vida de la persona. Quizá lo mismo ocurre con la historia de un país.  Viajar hacia atrás e investigar la realidad de un personaje como el que en este número tratamos –Agustín de Iturbide— es, periodísticamente, traer al presente un olvido y una enseñanza de algo que necesita iluminar la actualidad. En este caso, la persona que hizo posible la consumación de nuestra independencia nacional.

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De la campaña a la realidad

Para nadie es un secreto que AMLO se apropió del lenguaje católico para hacer esta última campaña que lo llevó a la presidencia. Desde el acrónimo «Morena» (de Movimiento de Regeneración Nacional), fuertemente ligado a la Virgen de Guadalupe, hasta la frase «en mi gobierno, primero los pobres», pronunciada la noche del 1 de julio en el Zócalo, que remite al deseo del Papa Francisco: «¡Ah, cómo quisiera una iglesia pobre y para los pobres!».

En la revista inglesa Catholic Herald el padre Alexander Lucie-Smith, se pregunta en su artículo «¿Qué significa el nuevo presidente radical de México para la Iglesia?», cómo se las arreglará AMLO con el Papa, «dada la forma en que su conversación sobre los pobres y los marginados tiene, al menos en apariencia, mucho en común, y dado también el hecho de que las relaciones del Papa con los obispos mexicanos no siempre han sido fluidas». Continuar leyendo

El reto comienza mañana

Acabó el jaloneo electoral.  Viene el tiempo de construir un país con el ingrediente que hasta ayer no había tenido: unión.  Se dice rápido…  La sed de venganza de los perdedores en las elecciones debe ser conducida hacia el trabajo en conjunto. Una grandeza se mide más que por la euforia de la victoria, por la aceptación humilde y solidaria de la derrota.  Es el primer escalón de la democracia.  Y de la libertad. Continuar leyendo