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El reino de la vulgaridad

La publicidad y los “debates” en que han participado candidatos a la presidencia, conductores designados y público invitado al estudio, dejan claro una cuestión esencial en nuestro sistema político mexicano: la ausencia de ideas. Leyendo el texto que califican como “la obra póstuma del teórico social contemporáneo más importante del mundo”, Zygmunt Bauman (Generación Líquida. Transformaciones en la era 3.0. Paidós, 2018), uno llega a la conclusión que buena parte de esto lo tiene los medios en el que se transmiten tanto la publicidad como los debates. Continuar leyendo

Perder los papeles

Hubo una vez en que los partidos políticos hacían política. Preparaban a su gente para hacer política. Buena o mala, pero política, al fin y al cabo. Sabían que tenían que conducirse con alguna propiedad, ser fieles a un ideal, estudiar, entender la realidad del lugar al que aspiraban gobernar y tratar de convencer a sus votantes de que eran la mejor opción.

Me refiero, desde luego, a las democracias occidentales. Y, de alguna forma, aunque con partido casi único en 70 años, a México. En esta contienda que se avecina (quizá desde la transición de 2000) los partidos políticos han perdido la brújula. Continuar leyendo

“Cultura” letal

En su libro En Busca de lo Real Perdido (Amorrortu, 2015) el filósofo, matemático y novelista francés Alain Badiou escribe lo siguiente: “Un síntoma interesante de nuestra sociedad es que el escándalo es en general un escándalo de corrupción. Resulta bastante curioso que la corrupción genere escándalo, ya que podríamos sostener que la sociedad está corrompida desde la A hasta la Z”.

Ciertamente en México pareciera ser que solamente existen los casos de corrupción política y algunos —pocos— de corrupción deportiva. Y esos son el motivo de escándalo de los medios. Pero, como dice Badiou, “resulta bastante curioso” porque la sociedad mexicana está corrompida hasta más allá de la Z, por así decirlo. Continuar leyendo

Un obispo en apuros

La voz profética de don Ramón Castro, obispo de Cuernavaca, ha querido ser silenciada por el gobierno del Estado de Morelos, con todo género de artimañas.  Bajo el esquema “miente, miente, que algo queda”, los dardos en contra de quien ha denunciado –a costa de su integridad—corrupción, impunidad y violencia, no cesan.  Y las acusaciones.  La última, la de querer robarse las limosnas de la fiesta del Nazareno en Tepalcingo, francamente ridícula.

Las autoridades políticas de Morelos han invocado el defectuoso y anfibio 130 constitucional, que prohíbe a los ministros de culto “meterse en política”.  Y para ello toman cualquier declaración, marcha, aparición pública o desayuno del obispo Castro, como si fuera una violación a la ley.  Ya hemos conocido lo que esto significa: amedrentar, arrinconar, acallar y, al final, nada.  Usted disculpe… Continuar leyendo

Lenguaje y elecciones

eleccionesDesde hace mucho tiempo política y democracia dejaron de ser palabras respetables. La política ha pasado a ser “la única profesión para la que no es necesaria la preparación”, en palabras de Robert Louis Stevenson. Por su parte, la democracia ya no es más el sistema que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica, sino un proceso amañado, engañoso, basado exclusivamente en ganar las elecciones, y en el que según John Kenneth Galbraith solamente se dirime “la capacidad que tiene el pueblo de elegir lo menos malo de lo malo”. Continuar leyendo

Elecciones 2016

elecciones_1El poder político, debe servir para perfeccionar al hombre: tanto al que lo ejerce como al que lo erige en su representante, es decir, el ciudadano.  Perfeccionarlo en dos sentidos: material (proveyéndolo de los recursos necesarios para vivir dignamente) y espiritual (dándole acceso a los bienes superiores del espíritu, la creación, el arte, la cultura).

Este es el compromiso que hace falta entender en México por gobernantes y gobernados; por aspirantes y por la sociedad civil. Compromiso significa identificación: el gobierno no está por encima de los intereses del pueblo; es el pueblo mismo.  Y que el pueblo no puede “jalar” solo. Continuar leyendo

Política bronca

elbroncoInició el tiempo de los independientes con “el Bronco” cabalgando por las calles de Monterrey, en el más puro estilo del México campirano de las películas de Pedro Infante.

Es un signo. Un mensaje. Jaime Rodríguez Calderón quiere ser diferente en todo a los gobernadores que llegan a la toma de posesión en camionetas blindadas. Quiere vestirse de otra manera. Cabalgar a lomos de su prieto azabache. De “Tornado” (como “Siete Leguas” de Pancho Villa). Continuar leyendo

Saltamontes

elecciones2012bLa actividad política en nuestro país se ha enrarecido de tal forma que ya vemos “normal” que un gobernador deje abandonado al Estado para el que fue elegido por seis años completitos, e irse a servir a su jefe, el presidente. “Escaló” un peldaño, solemos decir. “Va para la grande”.

Perdón: ¿qué es “la grande”? Sí, lo sé, la silla de Los Pinos. Pero, ¿no era más importante el electorado, el pueblo, la materia prima de la democracia, que el llamado de un supuesto “jefe”? Continuar leyendo

Número Cero, de Umberto Eco

numeroceroAcabo de terminar de leer —de un tirón, como suele decirse— la nueva novela del semiólogo italiano Umberto Eco (Alessandria, 1932). Todos los que hemos trabajado en medios impresos reconocemos el nombre: Número Cero (Lumen, México, 2015), es el número del periódico, de la revista, que no va a salir al público pero que servirá, en el mejor de los casos, para dos temas: para convencer a los anunciantes y a los patrocinadores de la maravilla que traemos entre manos y para conformar un equipo mínimo, a sabiendas que con el trajín de los días —cuando ya sea real y haya salido el número uno— nos vamos a ver prontamente rebasados. Continuar leyendo

¿De qué se ríen?

candidatosonrienteLa superficie del país, sobre todo en los estados en los que se renueva la gubernatura, está tapizada de varones y damitas que ríen con la mazorca completa, con sonrisas a medias, con gesto popular de cariñoso futuro. Candidatos y candidatas —más ellos que ellas, hay que decirlo todo— contemplan el pasar de los coches y de los transeúntes con una alborozada simpatía, con una especie de encanto y sencillez. Como diciendo: si la Patria se hubiera fijado antes en mí, otro gallo (o gallina) hubiera cantado (o cacaraqueado); pero, hermanos míos, hermanas mías, todavía están a tiempo: el 7 de junio se pueden poner a mano y enmendar su error… Continuar leyendo