El quinto poder

cuarto-poderDurante muchos años nos acostumbramos a llamarle a la prensa “el cuarto poder”. Contra las divisiones básicas en tres poderes, el ejecutivo el legislativo y el judicial, la prensa en general, los medios de comunicación noticiosos en particular, se fueron convirtiendo, desde fines de la Primera Guerra Mundial hasta, prácticamente, principios del siglo XXI, en un poder tan grande como el que tuvo The Washington Post para tumbar a Nixon. O Televisa, para poner a presidentes según sus requerimientos de expansión.


Quizá sea ya la última temporada del cuarto y el advenimiento del quinto poder. Cuando menos ésa es la hipótesis que se trata de la película cuyo título original es The Fifth Estate. Con la dirección de Bill Condon y la coproducción de USA y Bélgica, este mes de octubre de 2013 se estrenó en todo el mundo el thriller de 128 minutos cuyo guión de Josh Singer está basado en los libros Inside WikiLeaks, de Daniel Domschit-Berg; y el libro de The Guardian,“WikiLeaks”, de David Leigh y Luke Harding.

El Quinto Poder trata sobre el origen de Wikileaks y su fundador Julian Assange. La historia cuenta cómo Julian Assange y Daniel Domscheit-Berg crean WikiLeaks, una plataforma que permite denunciar de forma anónima y filtrar información secreta, iluminando los oscuros recovecos de los secretos gubernamentales y crímenes corporativos.

En principio, la plataforma pasa desapercibida por las estructuras de poder en Estados Unidos y en otros países del mundo; pero poco a poco, al revelar Wikileaks más noticias que todas las habituales mediaciones de filtración que mantienen los gobiernos y sus órganos de inteligencia, espionaje y contraespionaje, los creadores de este mecanismo que ha puesto de cabeza al mundo, son buscados, unas veces para eliminarlos y otras para sobornarlos.

Cuando Assange y Berg obtienen acceso a la mayor cantidad de documentos confidenciales de la historia de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, filtrados o hackeados, se enfrentan a una de las cuestiones claves de nuestro tiempo, de la era de Internet y del nuevo poder del ciberespacio: ¿cuál es el coste de guardar secretos en una sociedad libre y cuál es el coste de exponerlos? ¿La información es de libre flujo? ¿Puede desencadenar conflictos de funestas consecuencias?

Un nuevo poder ha nacido. Es el poder de acceder que tenga el que mejor conozca los mecanismos de Internet. Los Assange del futuro estarán a la vuelta de la esquina. Y uno nunca sabrá si se van a plantear las cuestiones éticas o le van a vender la información al mejor postor. Es el quinto poder. Un poder del que todavía no sabemos nada.

Publicado en Revista Siempre!