Elogio a Alejandro “G”

alejandrogiNo voy a hablar ni de la película Birdman, ganadora el pasado domingo de tres estatuillas de la Academia de Cinematografía de Estados Unidos, ni tampoco del topicazo del “mexicano esforzado”, etcétera, etcétera.

Me voy a fijar en dos cuestiones sumamente interesantes. Una, que es el trasfondo del filme. Y la otra, la apuesta de “El Negro” al responder a su cuate Sean Penn al momento de recibir el Óscar por la mejor película del año.

Sobre la película, es una parodia de la industria, con sus personajes inverosímiles, con sus héroes de cartón-piedra, por su americanismo exacerbado. El antihéroe no suele ser del gusto de Hollywood. Tuvo que venir un director que estaba fuera de Hollywood para desmontar el esquema sobre el cual, todavía, se monta el imaginario colectivo estadounidense.

Segundo, el asunto mayor, el de los inmigrantes. Cuando Penn dice su bromita sobre quién le dio a este hijo de perra la “Green card”, la carta de residencia, Alejandro “G” Iñárritu le respondió con que la Academia debería reformar sus normas migratorias pues dos mexicanos consecutivos (Cuarón y él) ganando el Óscar resulta, por lo menos, sospechoso.

Fue un tiro de precisión. Republicanos y Demócratas están enfrascados en la batalla migratoria, después la iniciativa de alivio propuesta por Obama, misma que beneficiaría a cerca de 5 millones de indocumentados. Alejandro González Iñárritu abogó por la integración, pero desde una perspectiva muy clara: desde la riqueza que han aportado los mexicanos a Estados Unidos.

Habló de una gran nación de inmigrantes. ¿Qué sería del cine, por ejemplo, sin los inmigrantes? ¿Qué sería de Hollywood? ¿Qué sería de la economía, de la ciencia, de la cultura? Burlarse de la industria cinematográfica típicamente estadounidense en una película y pedir una reforma migratoria integral en un acto como la entrega del Óscar no es fruto de la improvisación. Recuerdo a Alejandro en la Universidad Iberoamericana. Inquieto. Muy inquieto. Pero con una gran capacidad creativa. Y con unos pantalones dignos de un artista comprometido con su gente y no solamente —como es lo usual— con el glamour y la gloria personal.

Publicado en Revista Siempre!

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