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La luz del Tepeyac

Uno de los libros más profundos que se han escrito sobre el Acontecimiento guadalupano es El amor de Jesús vivo en la Virgen de Guadalupe del padre Pedro Alarcón.  Se trata de un ensayo teológico a partir de las fuentes documentales de las apariciones en el Tepeyac, el ayate de Juan Diego y el relato fundamental de México: Nican Mopohua. Un ensayo “que busca comprender la fe que la comunidad eclesial (mexicana y latinoamericana) vive en su relación con la Santísima Virgen María de Guadalupe”. Continuar leyendo

Ningún ser humano es superfluo

“¿Es usted superfluo?  Por supuesto que no.  ¿Y sus hijos?  De ningún modo. ¿Y sus parientes y amigos? Lo sé, la pregunta es casi impertinente.  Y, para ser sincero, yo tampoco me siento superfluo.  ¿Quién puede sentirse así?  A lo sumo, en días muy malos.  Sin embargo, es mucha la gente en este planeta considerada superflua desde la perspectiva de economistas, organizaciones internacionales y élites globales.  Quien no produce ni consume nada no existe”. Continuar leyendo

Guerras inútiles

Las estatuas de San Junípero Serra y de Cristóbal Colón han sido el blanco perfecto de los vándalos y de las autoridades “políticamente correctas” en Estados Unidos.  A San Junípero, con una ignorancia supina, le llaman poco menos que abusador de los pueblos originarios de la Alta California; a Colón lo acaban de tildar de “genocida”. Continuar leyendo

Un Tesoro

En épocas de oscuridad, como la nuestra, tenemos todo el derecho a conservar la poca luz que nos sobra. Cada vez que voy al Seminario y me encuentro con sus estudiantes, sean casi niños o ya mayores, me viene esta reflexión: ahí está la savia que salva.

Recuerdo muy bien que en las visitas de los obispos a Benedicto XVI, él siempre les preguntaba por la situación que guardaban sus seminarios. Continuar leyendo

Amistad auténtica

Llegó a su fin el Sínodo de los Jóvenes.  En un mes no se puede cambiar todo.  Lo que sí queda claro es que la Iglesia católica comenzó a escucharlos.

Antes había “temas-tabú”; hoy no se puede ni siquiera pensar que en la agenda de la Iglesia existan “realidades de las que es mejor mirar a otro lado”.  La explosión de las redes sociales y la sociedad digital no permiten que existan compartimientos a los que solo puedan entrar los “elegidos”. Continuar leyendo