Necesitamos lectores

Desde hace años llevamos El Observador a la cárcel de San José el Alto. Saber las opiniones del periódico de mujeres y hombres recluidos nos conduce a pensar que estamos cumpliendo la labor del periodismo católico: esperanza en medio de tinieblas.

Karl Jaspers decía que la comunicación humana se prueba en las situaciones-límite. O sale airosa o se hunde en la nada. ¿Qué mayor situación-límite que el estar preso? Continuar leyendo

Doña Alejandra y la resurrección

Hace unos días murió el marido de doña Alejandra, la vendedora de flores que todas las semanas recorre las calles del centro de Querétaro y sube infinitas escaleras para dejarnos en El Observador su presencia, sus alcatraces y sus rosas. Lo tomó con el poco llanto que la necesidad imperiosa les deja a estas mujeres que hacen de nuestra Patria la predilecta de la Virgen. Continuar leyendo

El poder y la gloria

Es difícil, muy difícil, que el cristianismo “esté de moda”. De hecho, nunca ha estado “de moda”.  Una fe que contradice las ilusiones del yo-mí-me-conmigo, nunca será popular.  El poder de Jesucristo es la cruz, y su gloria el servicio a los demás. Eso no es lo que venden los poderosos, como sinónimo de felicidad.  La sonrisa boba de los que anuncian coches en la tele lo dice todo: ahí no hay más que cáscara.  O cascarón. Continuar leyendo