Podar la lengua

papa-franciscoEl Papa Francisco no deja mañana sin lanzarle puyas a nuestra cultura hecha a base de televisión, películas, internet y cotilleos propios de la dictadura del relativismo (en los que a nadie importa consolidar la verdad, sino denigrar al otro lo más profundamente que se pueda, en particular, al otro que «me hace sombra»).

En la capilla de Santa Marta, donde oficia cada mañana, el Papa se reunió con sus compatriotas argentinos en Roma. Era la primera Misa que decía en español desde el 26 de febrero pasado, último día que pasó en Argentina. Y aprovechó la ocasión para tundir a una parte de nuestra «idiosincrasia» latina: la de poner apodos a otros, la de hablar mal de los demás, la de aprovechar cualquier resquicio para hacernos ver por encima de quienes nos rodean, incluso inventando sobre ellos lo primero que se nos ocurra que pudiera hacerles daño. «Somos muy creativos -dijo Francisco-en inventar sobrenombres. Puede que algunos sean chistosos, la mayoría no».

«Yo quisiera pedir al Señor que nos dé a todos la gracia de cuidar un poquito más la lengua respecto a lo que decimos de los demás. Es una pequeña penitencia, pero da buenos frutos. Uno a veces se queda con hambre. Dice, ay, qué lástima, no saboree el fruto de un comentario sabroso contra otro. Pero a la larga, esa hambre fructifica y nos hace bien. Hay que pedirle al Señor esa gracia de ajustar nuestra vida a esta nueva ley. Es ley de la mansedumbre, ley del amor, ley de la paz. Al menos podar un poquito nuestra lengua; podar las explosiones que nos llevan al insulto o al enojo fácil».

Así de clarito lo dijo. En español. Por vez primera en su papado. Por algo será.

Publicado en El Observador de la Actualidad