A la mitad de las campañas políticas, la moneda está en el aire. Tras el post debate y los abucheos de Peña Nieto en la Ibero, las cosas parecen encontrarse en un punto muerto. Josefina no avanza, AMLO se queda donde está. Pero, ¿es esto realidad?
No, no lo es. Cuando decimos que el triunfo del PRI es un hecho, estamos siendo víctimas de una publicidad insidiosa, que señala que no hay ni indecisos ni gente que, en este momento, no tiene idea por quién va a votar. Continuar leyendo
El pasado 3 de mayo, día de la Santa Cruz, un grupo de sacrílegos penetró en la catedral de Nuestra Señora del Rosario, en Culiacán, y quiso dejar claramente señalado su odio contra la fe católica. Las imágenes aterran: lienzos rajados, objetos religiosos mutilados, figuras decapitadas… El móvil, desde luego, no era el hurto. Dejaron monedas y vasos sagrados regados por el suelo. Era algo peor que el asalto: una advertencia de que en México el demonio tiene fuerza,
Tras el primer debate —hay que llamarle de alguna forma a ese desencuentro con las cámaras, con las ideas, con los electores— de los presidenciables, tengo por seguro una sola cosa: ganó el desconcierto. Dos grandes dudas, un golpeador socarrón y un ingeniero civil que se coló con la etiqueta de ciudadano, mediados por una señorita que se reía de todo: eso fue el “debate”.
Hacer periodismo católico es un gozo inusitado. No comprendo a los que se quejan de esta nobilísima tarea. Será porque han entendió mal. Jesús nos pidió predicar desde los tejados. O desde los teclados. Es lo mismo. En tiempos del Señor la predicación se hacía a voz viva. Hoy es digital. La asignación de funciones y de responsabilidades no ha variado: somos discípulos y misioneros en un mundo con hambre de Absoluto. Al que le han dicho que esa hambre es “reaccionaria”.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) presentó en Cádiz —España— el balance anual y las perspectivas del futuro inmediato de la prensa en Iberoamérica. En el marco de un reconocimiento al historiador y ensayista mexicano Enrique Krauze, y con el paraguas del bicentenario de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812, la SIP fue todo menos optimista en que la libertad de prensa, más bien, de expresión, se esté protegiendo en América Latina.
Este domingo se realiza el primer debate entre los cuatro aspirantes a la presidencia de la República. Debatir significa confrontar ideas. ¿Qué se puede esperar de los candidatos? No mucho. El ambiente les pide que se guarden. Que no se expongan. Que ataquen al enemigo (Josefina y Andrés en contra de Enrique; Gabriel como testigo o invitado de piedra: no resta, quitará algo).
La Cristiada no fue una guerra política. En el fondo, fue una batalla por defender la libertad religiosa. Desde luego, la defensa de la libertad religiosa de un pueblo abrumadoramente católico es la defensa de la libertad de la Iglesia católica de participar en la vida pública. Por no hacerle caso al pueblo católico de México, en enero de 1927 comenzó un baño de sangre horroroso.
El estreno nacional, en 200 salas, de Cristiada, tuvo poca repercusión en prensa y buena acogida entre el público. No es novedad. El contenido del filme, basado en los acontecimientos crueles de 1926 a 1929, cuando el gobierno de México, concretamente el de Plutarco Elías Calles, prohibió de hecho a la Iglesia ejercer su ministerio, pone en entredicho la política anticatólica, emanada de la Revolución Mexicana y de la Constitución de 1917;
Los documentales de los niños incómodos han incomodado, justamente, a más de alguno de los dirigentes políticos que han creado las condiciones esenciales para que estos documentales se produzcan. Niños parodiando adultos solamente se veía en los programas de diversión. En todo caso, se ha llegado, con bastante timidez, a que los niños hagan lo que hacen los políticos. 