Nuestro jefe de información, Gilberto Hernández García (Yurécuaro, 1972), ha escrito un cuento memorable, una especie de narración con moraleja que todo los niños de la familia El Observador deberían leer. ¿Por qué? Por tres razones bien sencillas: 1) Porque es un cuento muy divertido. 2) Porque está muy bien escrito. 3) Porque tiene un fondo bien importante: que si las palabras dejan de significar, de tener sentido, la convivencia entre los hombres también deja de tenerlo. Continuar leyendo
Mesa de lectura
Desde mi mesa de lectura: recensión de libros
Tras las barras y las estrellas
La emigración de México a Estados Unidos es un complejo fenómeno que no es nuevo. Hunde sus raíces en aquellos tiempos en que no fueron los mexicanos los que cruzaron las fronteras, sino las mismas fronteras las que avanzaron e invadieron los hogares de muchos mexicanos, colocándolos por decreto en tierra estadounidense. Continuar leyendo
El Sermón de la Montaña
Para muchos, tal vez, el Sermón del Monte puede sonar a fábula, a idealismo ingenuo, quizá lejano, imposible y francamente contrario a la realidad que vivimos envueltos por el poder, el dinero, la fama, el consumo y la felicidad barata de los bienes de esta tierra. Continuar leyendo
Haciendo política desde el sin poder
«Pistas para un compromiso colectivo según el corazón de Dios», es el subtítulo que Carlos Rafael Cabarrús –sacerdote jesuita, antropólogo y psicólogo– ha puesto a este libro sobre el discernimiento de la realidad que nos circunda y desde donde Dios nos interpela. Continuar leyendo
El Evangelio de los audaces
Hoy está de moda, entre los políticos católicos, decir que una cosa (privada) es la fe y otra, bien diferente, con sus exigencias y sus reglas, es la vida pública. Y que –contrario a lo que sugiere un anuncio de bebida alcohólica—mezclar lo uno con lo otro, no es bueno. Continuar leyendo
Veinticuatro horas en la vida de un monje
Haciendo eco al famoso libro Veinticuatro horas en la vida de una mujer, del escritor austriaco Stefan Zwieg, el prior de la abadía francesa de Ligugé, Jean-Pierre Longeat, narra en este libro lo que sucede en la jornada cotidiana de un monje y pone énfasis en lo que hay detrás de ella, es decir, en la teología del monacato, de la vida contemplativa, del camino perfecto hacia la santidad. Continuar leyendo
Los pecados capitales y la autoestima, del P. Juan Manuel Pérez Romero
La época en que nos encontramos, posmoderna, permisiva y relativista, con su aguda crisis de valores y sin miras de trascendencia, ha sumido al ser humano en un sinsentido de vida, que muchas veces hace llamar «al mal bien y al bien mal», como ya había dicho el profeta Isaías. Este talante del «todo se vale,», pretende poner en entredicho la moral, la ley natural. Entonces si todo está permitido, no existe el pecado. Este es el pensamiento posmoderno. Si no hay pecado, sale sobrando el amor misericordioso de Dios, más aun, el mismo Dios «carece de sentido». Continuar leyendo
Mi Cristo Roto, del padre Ramón Cué, S. J.
He vuelto a leer esta pequeña obra coloquial en la que el padre Cué nos narra su encuentro, sus conversaciones y su vida al lado de un Cristo roto que se encontró en un mercado de viejo de Sevilla. Continuar leyendo
Las etapas de la vida, de Romano Guardini
Cada una de las etapas de la vida: infancia, adolescencia, juventud, adultez, ancianidad, representa una importancia única para la ética y la pedagogía. Saber cuál es la posición del hombre frente a la vida que se desarrolla en su interior y cuáles son sus responsabilidades, sus alcances y sus límites, es de capital importancia para llevar una vida buena y para tratar a cada quien como le corresponde. A eso dedica Guardini, como memoria de unos cursos impartidos en la Universidad de Munich a mediados de siglo pasado, este libro. Continuar leyendo
El proceso de Cristo, de Ignacio Burgoa Orihuela
El presente ensayo es, según su autor, don Ignacio Burgoa Orihuela, una “monografía jurídica sinóptica”. Quiere decir que se trata de un trabajo de ensayo en el cual el único tema que le interesa hacer explícito, de una manera simple y comprensible, es la aberración jurídica en que consistió el “proceso” mediante el cual se “juzgó” a Jesucristo y se le condenó a muerte. Continuar leyendo