Las etapas de la vida, de Romano Guardini

Cada una de las etapas de la vida: infancia, adolescencia, juventud, adultez, ancianidad, representa una importancia única para la ética y la pedagogía. Saber cuál es la posición del hombre frente a la vida que se desarrolla en su interior y cuáles son sus responsabilidades, sus alcances y sus límites, es de capital importancia para llevar una vida buena y para tratar a cada quien como le corresponde. A eso dedica Guardini, como memoria de unos cursos impartidos en la Universidad de Munich a mediados de siglo pasado, este libro.

Exigencia de bien

Cada una de las etapas de la vida tiene su propia exigencia de bien.  Sobre todo a partir de que se supera la niñez. Lo decisivo es el reconocer y aceptar el propio ser, no querer «ser otro», comprender que la vida es un regalo que se nos da para amar a Dios en los demás y para devolvérselo a Él una vez que el final haya llegado.

Las etapas de la vida son diferentes e independientes entre sí, pero se relacionan y prefiguran una a la otra. En la niñez está concebida la vejez; en la vejez se da un compendio de la vida vivida y, al mismo tiempo, una apertura hacia lo eterno.  Cada etapa es una «figura de valor» que delimita sus posibilidades morales. El niño tiene que ser apertura y juego; el joven, responsabilidad y nobleza; el adulto, sacrificio y renuncia; mientras que el hombre mayor, el hombre sabio, y el anciano tienen, como esencia, el volcar su experiencia en recordarnos que «lo absoluto no es tan sencillo y que no se da en la existencia con contornos delimitados», sino que hay que descubrirlo en medio del mundo y vivirlo dentro del mundo.

Aceptar y enfrentar

Dos temas forman la base de este bellísimo libro: la aceptación y el convencimiento de que no se pueden quemar etapas ni vivir una en función de la otra. «Lo primero y más decisivo —escribe Guardini—es que el fundamento de toda sabiduría de la vida es que sólo envejece de manera correcta quien haya aceptado interiormente su envejecimiento».

Vivimos en una sociedad en la que consideramos a la juventud como la única etapa importante de la vida, que lo demás o es preparación para la juventud o pura nostalgia. Guardini, al hacer hincapié en el envejecimiento, propone la teoría de que «quien envejece del modo correcto está en condiciones de comprender la vida en su conjunto». Lo mismo funciona para la niñez, para la juventud, para la vida adulta: quien es capaz de captar su situación en la vida, es capaz de vivir a fondo la etapa que le corresponde (¿cuántos viejos no quieren parecer jóvenes; cuántos jóvenes no quieren parecer viejos?).
Finalmente, Guardini señala: «Lo que da a la vida su sentido no es la extensión, lo cuantitativo, sino la intensidad, la fuerza de la vivencia y del sentido».

GUARDINI, Romano. Las etapas de la vida. Ediciones Palabra. Biblioteca Palabra, núm. 3. Madrid, 157 páginas.