1

Condiciones

reforma-educativa-bulinEn el discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, Benedicto XVI habló de las verdaderas condiciones para construir la paz en el mundo y que debemos «traducir» a México. El párrafo en que me centro para esta «traducción» es el siguiente:

Invertir en la educación en los países en vías de desarrollo (…) significa ayudarles a vencer la pobreza y las enfermedades, así como a establecer sistemas de derechos equitativos y respetuosos de la dignidad humana. Es cierto que, para establecer la justicia, no basta con buenos modelos económicos, aunque sean necesarios. La justicia solamente se realiza si hay personas justas. Construir la paz significa, por consiguiente, educar a los individuos a combatir la corrupción, la criminalidad, la producción y el tráfico de drogas, así como a evitar divisiones y tensiones, que amenazan con debilitar la sociedad, obstaculizando el desarrollo y la convivencia pacífica.

¿Qué modelo educativo estamos ofreciendo hoy? ¿Qué se vislumbra en la reciente «reforma educativa» que están validando los estados? Un modelo y una reforma que no están pensando en crear personas justas, sino en enseñarlas a defenderse y a atacar al otro, para desaparecerlo del mapa. Un tipo de educación basado «en competencias» y en antagonismos. No es gratuito que seamos el número uno en el mundo en ese crimen que se llama bulín. Hostigar al otro, desconfiar de él y transarlo, parece ser el deporte nacional (véanse los índices de corrupción de Transparencia Internacional: México ocupa el lugar 105 de 176 países enlistados).

La educación en México le ha quitado valor a generar –como «producto terminal»— personas justas. Nada más alejado de nosotros que la unidad, que el sentido del sacrificio. Desde la Constitución del 17 se educa para el odio. Y odiando nunca se ha construido el desarrollo. Menos la paz.

Publicado en El Observador de la Actualidad

Un comentario

  1. Coincido en que la educación en México esta en un periodo que no nos permite vislumbrar una mejoría como país.
    Requiere el involucramiento de las familias y la comunidad en las iglesias.
    Desde revisar quien da el catecismo y estudios de la biblia.
    Es una realidad que no conocemos las bases de nuestra religión y dejamos que la influencia de las escuelas este totalmente libre.
    Pero tambien es cierto que la preparación de los padres requiere un nuevo reforzamiento. Los jovenes tienen que encontrar la alegría de orar , reflexionar y “orar en familia”.
    Redescubrir el domingo como parte central de nuestra vida.
    Los medios no lo facilitan y este es un grito de un padre de 7 hijos que hay que formarlos y prepararlo no solo con dinero, sino con bases solidas y cercanas ¡ Y esa es nuestra Fe, es la Iglesia en la cual vivimos”.
    Hay que tener valor y confianza en la ayuda del señor.

Los comentarios están cerrados.