El pasado miércoles 20 de septiembre, el huracán María tocó tierra en Puerto Rico con vientos de casi 250 kilómetros por hora. La fuerza de María –categoría 4 en la escala Saffir-Simpson—devastó a esta isla, territorio asociado de Estados Unidos, y la puso al borde de una crisis humanitaria.
Según estimaciones del gobierno portorriqueño, además de matar a diez personas, el huracán María –el peor en la historia reciente de Puerto Rico– destruyó cerca de 80 por ciento de las cosechas y dejó a 60 por ciento de la población sin agua y a casi toda la isla sin energía eléctrica. Esta última, según el gobernador Ricardo Roselló, puede demorar hasta seis meses en ser restablecida a su totalidad. Continuar leyendo
Primero, saber dónde está. La República de Dominica es una pequeña isla de 751 kilómetros cuadrados y 74,000 habitantes que forma parte de las Antillas menores, en el mar Caribe. Se localiza, específicamente, entre los territorios franceses de ultramar de Guadalupe al norte y Martinica al sur.
El reporte actual del sismo de 7.1 grados Richter que sacudió el centro de México el martes pasado a la 1:14 tiempo del centro del país, es de 233 personas fallecidas, un número todavía no cuantificado de heridos y desaparecidos.
Las previsiones en Puerto Rico sobre el huracán María, desgraciadamente, fueron corroboradas por el paso de este tercer meteoro que toca Antillas y El Caribe en poco menos de un mes. Primero fue Irma, más tarde (y todavía acechando la costa noreste de Estados Unidos) José, y ahora es María.
El 19 de septiembre quedará grabado en la historia de los años en la capital de México y en todo el país: 32 años, 6 horas, 5 minutos, 50 segundos después del terremoto del 19 de septiembre de 1985, que dejó un saldo de entre 10,000 muertos, según fuentes oficiales (45,000 según instituciones de la sociedad civil) principalmente en Ciudad de México y en Ciudad Guzmán, Jalisco; el 19 de septiembre de 2017, los capitalinos (y en los estados aledaños a Ciudad de México: Puebla, Tlaxcala, Morelos y Estado de México) volvieron a sentir el terror.
El profesor de filosofía del Boston College, Peter Kreeft, publicó un libro cuyo nombre es muy sugerente: How to win the Cultural War. A Christian Battle Plan for a Society in Crisis (Cómo Ganar la Guerra Cultural. Un Plan de Batalla Cristiano para una Sociedad en Crisis).[1]