Y a Dominica, ¿quién la va a ayudar?

Primero, saber dónde está. La República de Dominica es una pequeña isla de 751 kilómetros cuadrados y 74,000 habitantes que forma parte de las Antillas menores, en el mar Caribe. Se localiza, específicamente, entre los territorios franceses de ultramar de Guadalupe al norte y Martinica al sur.

Segundo, saber de dónde le viene su nombre, El nombre de Dominica fue impuesto por el mismísimo Cristóbal Colón en su segundo viaje a las Indias Orientales y proviene del día en que fue descubierta e incorporada a la Corona Española: domingo 3 de noviembre de 1493. Su lema es: “Après le Bon Dieu, c’est la Terre” (“Después del buen Dios está la tierra”).

Tercero, entender por qué Dominica está bastante olvidada por los grandes medios. Porque no pertenece a los grandes países que se quedaron con posesiones en la zona de las Antillas. No es ni de Francia, ni de Holanda ni de Estados Unidos, ni del Reino Unido: se independizó éste último el 1 de marzo de 1967 y se volvió una República el 3 de noviembre de 1978.

Cuarto, conocer la situación actual de Dominica, tras el paso de dos huracanes categoría 5 de la Saffir-Simpson en el mes de septiembre: Irma y María. Para ello, afortunadamente, la agencia católica de noticias SIGNIS ALC, con el aporte del padre William John-Lewis, de Radio Católica de Dominica, ha realizado un reporte en el que se destaca la gravedad de la situación de la isla antillana.

“Necesitamos de su apoyo y oraciones”, dijo Hartley Henry, consejero del primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit, mientras informaba el pasado miércoles sobre la situación de la isla de las Antillas menores, tras el paso del huracán María que pegó el lunes 18 de septiembre a partir de las 21:15 horas locales.

María dejó 15 personas fallecidas y 20 desaparecidas. Por lo que respecta a la geografía de Dominica (no confundir con República Dominicana), cuyo himno nacional la proclama como una isla “de belleza y esplendor”, ya no será la misma: 90 por ciento del territorio dominiqués sufrió daños severos.

Uno de los hechos que se conoció en su momento es que los 260 kilómetros que alcanzaron los vientos de María, dejaron sin techo a la mayor parte de las casas, los edificios y los hospitales de la isla, comenzando por la casa del primer ministro Skerrit, quien utilizó su cuenta de Facebook para encender las alarmas en el mundo: “Mi techo desapareció. Estoy a completa merced del huracán. La casa está inundándose”.

“Por esta tazón, luego de la comida y el agua, las lonas constituyeron el principal requerimiento. También los helicópteros, tomando en cuenta que urgía enviar suministros a las comunidades rurales”, continúa diciendo el reporte de SIGNIS ALC.

Lea el reportaje completo en Aleteia

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