La televisión, los moretones y sus medallas de oro y plata a los 31 años de edad, una edad “avanzada” en estos Juegos Olímpicos en los que la medicina deportiva ha hecho que jóvenes de 19 años, o de 15, casi niños, sean los protagonistas, pusieron al nadador estadounidense Michael Phelps en la cumbre de las menciones en redes sociales durante la primera parte de Río 2016.
Muchos incautos, alebrestados por los comentaristas de televisión que en Phelps ponían un énfasis como si “el Tiburón de Baltimore” fuera su primo, advirtieron que la disque terapia llamada “cupping” los iba a hacer si no campeones del mundo, sí más vigorosos, más resistentes y tener mejores cuerpos. El culto al cuerpo en su máxima expresión. Y el mercado de productos milagro, a la caza de esta oportunidad. Continuar leyendo
El pasado mes de septiembre, al participar en el evento “Los 300 líderes más influyentes de México”, el presidente Enrique Peña Nieto dijo que para combatir la corrupción se debe partir de reconocer que “es un asunto de orden cultural”; y llamó a construir “una nueva cultura ética” en la sociedad mexicana.
En el universo que nos movemos el poder actúa en base a promesas falsas. Es visible pero no real. Actúa pero apenas si se le nota. Está dentro de nosotros, como una espiral de acción que impide la reflexión sobre las cosas y sobre sus causas.
Entre 1995 y 1996, el conocido escritor Umberto Eco y el cardenal arzobispo de Milán, Carlo María Martini, sostuvieron un diálogo epistolar en la revista italiana Liberal, del que surgió el libro ¿En qué creen los que no creen? Se trató de un debate, al más alto nivel, sobre algo que resulta esencial en nuestro mundo: los fundamentos de la ética.