Si te dicen que leí…

Es muy complicado pensar en una nueva cultura democrática para México sin el acompañamiento de la lectura. Lejos del romanticismo retórico, leer nos hace ser nosotros mismos, ser de otro modo: ser más. Y cada que salen los levantamientos del Módulo de Lectura (MOLEC) sobre el comportamiento lector de los mexicanos mayores de 18 años —obviamente alfabetizadas— en ciudades con más de 100,000 habitantes, a uno se le cae el alma. O, más bien, uno se explica el por qué de los terriblemente malos gobiernos que padecemos.

Según la última encuesta del MOLEC, de cada 100 personas alfabetizadas, 45 leyeron al menos un libro en los últimos 12 meses; y en la semana anterior al levantamiento de los datos, 42 de cada 100 leyeron algún periódico. El INEGI, que da conocer la encuesta, lo difunde en positivo. Es su papel. Pero si lo invertimos resulta que 55 de cada 100 mexicanos en edad de votar, simplemente no leyeron ni un solo libro en los últimos doce meses. Así también 58 de cada 100 no leyeron ningún periódico la semana pasada, mientras que 37 de cada 100 respondieron haber leído al menos una revista (también entran las historietas en este rubro) en los tres meses anteriores (lo que significa que 63 por ciento no lo hizo).

¿Entonces? Entonces sucede que la mayor parte se informa, conoce, sabe, intuye, reconoce y se guía por la televisión, aunque ya poco a poco va siendo desplazada por Internet: 41 de cada 100 personas leyeron páginas de Internet, participaron en foros o en blogs.

No es necesario repetir qué tipo de información se ofrece en la tele, ni tampoco profundizar en los intereses que se mueven en este poderoso elemento estratégico para provocar la anomia democrática que sufren países como el nuestro: mientras que el mexicano promedio usa la tele entre cuatro y cinco horas diarias, a lo más que llegan los mayores de 18 años, alfabetizados, en ciudades de más de 100,000 habitantes es a 38 minutos de lectura por sesión continua. Es el tope. Es decir, mientras que se pueden chutar cuatro programas de una hora sin otro pendiente que ir al baño, a la lectura llegan a nueve páginas y ya.

Los que no leen y saben leer, dicen en la encuesta del MOLEC que pasan del libro “porque no tienen tiempo” (40.6 por ciento) o “porque no tienen interés” (26.8 por ciento). Pero cuando uno ve el tiempo que le dedican a los reality-shows o al Súper Bowl, la verdad es que tiempo hay. Ganas, no. Y así es muy difícil sacar adelante la cultura democrática de México, que se está muriendo de nada.

Publicado en Siempre!

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