Uso el diminutivo de hermano porque así suele saludarme el grande pensador y cuate de un servidor, Carlos Díaz. Una vez escribió el prólogo para un libro mío y dijo una frase maravillosa: yo quiero lo que Jaime quiere. ¿Hay mayor fortuna de una amistad que se expresa tan alto? ¿Hay mayor compromiso?
Cuando Carlos me anunció que podía venir a Querétaro, en medio del trajín interoceánico que se cargan él y Mary Juli, su esposa, acepté de inmediato. Continuar leyendo
Esta semana, al igual que la anterior, he tenido que caminar por las calles de Querétaro. Un percance en mi coche me obligó andar a pie. Y me he encontrado con un panorama aterrador: Querétaro parece una ciudad bombardeada sin misericordia por docenas de regimientos de infantería.
La nueva versión del celular de Apple ha causado furor, incluso entre aquellos a los que les importa un pepino la tecnología. Cada lanzamiento de iPhone supone una andanada de artículos, comentarios y falsificaciones. Engaños al por mayor, como el que sucedió en China, donde miles compraron, en pre-venta, el aparato. Y no había ni aparato, ni empresa vendedora.
Esta semana se presentó en Roma Aleteia-Buscando la verdad. Un equipo de profesionales católicos de la comunicación —bajo el patrocinio de los consejos pontificios para las Comunicaciones Sociales y para la Promoción de la Nueva Evangelización— responde así al llamado del Papa Benedicto XVI para revitalizar la fe.
No una, muchas personas que me rodean, me han “recomendado con urgencia” que baje el sistema de mensajería instantánea llamado WhatsApp? Es buenísimo, me dicen. Y te quitas de pagos, cargos y puedes conversar a tope. Prefiero pagar, les contesto. Además, ni me interesa sostener otro tipo de conversaciones que no sean las conversaciones cara a cara que me hacen llevadero el día. Eso aprendí en mis clases de Comunicación Interpersonal. Lo cálido del mirar al otro…
El Papa Benedicto XVI acaba de realizar un viaje apostólico importantísimo al Líbano. La histórica tierra de los cedros está a la mitad del camino entre el Islam y el Cristianismo. Una nación duramente castigada por los conflictos religiosos, las guerras de anexión y la violencia larvada de Oriente Medio.
Menudo jaleo se ha armado por la reforma al artículo 24 de la Constitución. Es el que habla de la libertad religiosa. Uno de los 30 derechos humanos fundamentales, que en México aparece como un derecho de segunda división. Nadie lo pela. Y cuando lo pela alguien es para criticar –cómo no—a la Iglesia católica. También a los católicos que defendemos este derecho humano, como válido y necesario para la paz.
Tras una larga y aceitosa calificación, el 31 de agosto se acabó el proceso electoral del primero de julio. No sé si esa práctica cunda en otros países. Lo dudo. Que en México nos tardemos dos meses en contar los votos, significa que todo el dinero que hemos gastado en perfeccionar las instituciones que cuidan las elecciones ha sido, más o menos, en vano. Con ábaco sería más ágil el conteo.
En la penúltima sesión de la legislatura de Querétaro, por 17 votos en favor y uno en contra, fue aprobada la reforma al artículo 24 constitucional propuesta por el Senado de la República.
Entre 1995 y 1996, el conocido escritor Umberto Eco y el cardenal arzobispo de Milán, Carlo María Martini, sostuvieron un diálogo epistolar en la revista italiana Liberal, del que surgió el libro ¿En qué creen los que no creen? Se trató de un debate, al más alto nivel, sobre algo que resulta esencial en nuestro mundo: los fundamentos de la ética.