Conciencia crítica

A partir del ciclo escolar 2009-2010, en escuelas primarias, secundarias, preparatorias y aún en universidades de seis estados de nuestro país, se va a llevar a cabo un experimento que, por lo menos, lleva dos décadas de atraso: la formación de una conciencia crítica activa de los niños y de los jóvenes, así como también de los maestros con respecto al contenido que emiten cotidianamente los medios de comunicación.

La propuesta fue aceptada por las entidades federativas después de una larga negociación de la asociación civil “A Favor de lo Mejor”, que encabeza el empresario y activista social Lorenzo Servitje, fundador del Grupo Bimbo. Se basa en la absoluta indefensión crítica de maestros y alumnos ante los contenidos difundidos por los medios, la mayoría de ellos estrechamente ligados a la violencia y hacia el fomento de actitudes consumistas y antisociales.

Ha habido —señala, tras un estudio, la asociación “A Favor de lo Mejor”— un preocupante aumento de la difusión de la violencia generada por la lucha contra el narcotráfico. Esa violencia difundida fue, seguramente, el caldo de cultivo para que las recientes campañas políticas (que motivaron un 65 por ciento de ausentismo electoral) resultaran excesivas, confusas y agresivas al público en general. Lo mismo han aumentado los contenidos que adelantan o distorsionan (con objeto de vender más) las conductas sexuales y el lenguaje vulgar.

El público está resucitando, sin embargo. De las cerca de 18 mil llamadas telefónicas que ha recibido durante este año la línea telefónica de “A Favor de lo Mejor” para expresar quejas contra los contenidos de los medios, 5 mil 236 se mostraron molestas con la publicidad electoral. Es decir: existe ya un germen de rechazo de la gente en México sobre la imposición, la descalificación, la ausencia de propuesta y el desprecio del que hicieron gala los partidos en las pasadas elecciones del 5 de julio.

Y eso es importante para seguir ahondando en la creación de una plataforma educativa que forme la conciencia de los educandos y de los educadores en el sentido de que es imposible creer que los medios no influyen en las grandes tendencias de la sociedad, o en la formación de valores ciudadanos, cívicos y morales. Se trata de un paso que era necesario dar. Y, afortunadamente, hay ya indicios que se estará llevando a efecto en donde más se necesita: en las aulas de clase.

Ojalá pase lo mismo que ha venido sucediendo con la conciencia ecológica: que sean los niños y los jóvenes los factores de cambio en las casas y en las familias de México.

Publicado en Revista Siempre!

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